Qué difícil puede llegar a ser… Alguien cercano te comparte un problema. Lo escuchas con atención, empatizas profundamente y, antes de darte cuenta, ya llevas puesta esa vieja capa de salvador/a, esa que te convierte en el solucionador/a de los problemas de los demás. Esa misma capa que, aunque te hace sentir útil por un momento, tantas veces te ha dejado agotado/a y sin energía.
¿Te suena?
Cargar con los problemas de otras personas puede parecer un acto noble, pero tiene un gran coste. Hay un beneficio oculto en hacerlo (y te lo contaré), pero también muchas desventajas que pasan factura: sumas los problemas ajenos a los tuyos propios, te desconectas de tus límites y, a menudo, terminas sintiéndote frustrado/a o incluso culpable si no puedes solucionar nada.
¿Quieres saber por qué lo hacemos y, sobre todo, cómo evitar que esa carga te siga desgastando? Sigue leyendo, porque te lo voy a contar todo.
Os voy a contar una historia. La historia de una chica llamada Elisa, una joven de 16 años. Su personalidad todavía no está totalmente formada, pero es una chica alegre y divertida con un gran sentido del humor, aunque también algo reservada. Le cae bien a todo el mundo, y tiene una risa contagiosa que alegra a cualquiera. Elisa ansía encontrar el amor para suplir sus carencias afectivas, porque cree que es la única forma de conseguirlo. Y ahí aparece él, Luis para suplir sus carencias y llenar su mundo.
La autoestima: causa y origen de muchos de nuestros problemas. Afecta a nuestro comportamiento, percepción, pensamientos, confianza, creencias y autovaloración. Si todos tuviéramos una autoestima sana y fuerte tendríamos un mayor equilibrio mental y físico en nuestras vidas, y estaríamos más protegidos de los vaivenes de los acontecimientos. Por eso os quiero dejar 7 consejos para mejorar la autoestima para trabajar con ella.
Seguro que has escuchado hablar de la asertividad alguna que otra vez. Pero, ¿qué significa exactamente? ¿cómo nos puede ayudar en nuestro día a día ser más asertivo? Veamos que es la asertividad y10 consejos para ser más asertivo para mejorar nuestras habilidades sociales.
La palabra depresión se está usando con tanta alegría que parece que ha perdido su auténtico significado. Que si rompemos con nuestra pareja, nuestro equipo de fútbol pierde o no nos dan el puesto de trabajo que queríamos… entonces es que estamos deprimidos. Pues no, en estos casos estaríamos hablando de un estado temporal normal de tristeza que nada tiene que ver con la depresión. Quién lo ha padecido alguna vez sabe de lo que hablo.
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